LA EPILEPSIA

1.Introducción al concepto de Epilepsia

La epilepsia es una enfermedad Neurológica que afecta al Sistema Nervioso Central se produce por la repetición de crisis epilépticas sin un claro factor desencadenante. Una crisis epiléptica es la manifestación clínica de una descarga eléctrica incontrolada en el cerebro, Hay dos grupos de crisis, las llamadas ‘generalizadas’ y ‘parciales’. La «diferencia» entre ambas es el inicio de la crisis:

  • Parciales: Son aquellas en las que la actividad epiléptica comienza en una zona determinada del cerebro, pueden o no generalizarse. Las características de las crisis dependerán, de la zona cerebral donde se origine la crisis y de la propagación a otras áreas cerebrales de la actividad epiléptica. Puede haber o no alteración de la conciencia.
  • Generalizadas: Son aquellas en las que la actividad eléctrica epileptiforme se manifiesta en todo el cerebro desde el inicio de la crisis.

Las crisis pueden ser muy variables en cuanto a sus manifestaciones clínicas dependiendo de la zona de la corteza cerebral afectada. La crisis más conocida es la crisis convulsiva, pero hay muchas otras como las ausencias (consistentes en la desconexión momentánea del entorno), crisis mioclónicas (que consisten en sacudidas bruscas, localizadas o generalizadas). O diferentes crisis motoras, como las sensitivas o sensoriales. Lo que es común en todas es la duración en general breve, de pocos minutos, con inicio y final brusco. Cada paciente tiene un mismo tipo de crisis, es decir, su epilepsia se manifiesta siempre de la misma forma; lo que da el diagnóstico de la epilepsia es la aparición de crisis sin motivo aparente. Hay muchos tipos de epilepsias, algunas con pronóstico favorable (alrededor del 75% de los pacientes quedan libres de crisis con fármacos),

  • Epilepsias fármacorresistentes: El paciente esta tratado con fármacos y dosis adecuados y sigue teniendo crisis con mayor o menor frecuencia.
  • Epilepsias Catastróficas: Suelen ser epilepsias de muy difícil control y que cursan con parálisis, retraso más o menos graves.

Las causas de la epilepsia pueden ser muy diversas:

  • Origen genético: Como en el síndrome de ausencias infantiles y la epilepsia mioclónica juvenil.
  • Lesiones en el feto durante el parto y/o embarazo. Destacan – Malformaciones congénitas hereditarias: malformaciones arteriovenosas, los errores en la migración neuronal. Errores congénitos del metabolismo: hiperglucemia, enfermedad de Lafora, enfermedad de Gaucher, etc. – Anoxia cerebral: el insuficiente aporte de oxígeno al cerebro puede ocurrir durante el parto (parto prolongado, desprendimiento prematuro de placenta) o en la infancia. – Exposiciones a productos tóxicos (radiaciones) durante la gestación o algunos tipos de infección.
  • Traumatismos craneoencefálicos: la lesión cerebral secundaria a un traumatismo craneal puede provocar una epilepsia secundaria. La aparición de crisis epilépticas tempranas tras el traumatismo (en la primera semana) incrementa aún más la posibilidad de una epilepsia secundaria. Hay diversos factores que indican un mayor riesgo de padecer crisis: la duración de la amnesia postraumática, la presencia de signos focales, presencia de lesiones localizadas en la corteza cerebral. Si no existe ninguno de estos factores el riesgo de padecer una epilepsia postraumática se calcula en un 2% de los casos. Si se dan los tres factores el riesgo asciende al 40%.
  • Infecciones del Sistema Nervioso Central: meningitis; encefalitis, abscesos cerebrales bacterianos o parasitarios; enfermedades priónicas.
  • Lesiones cerebrales adquiridas; cavernomas, accidentes vasculares ceebrales (embolias o hemorragias cerebrales) y tumores.
  • Trastornos metabólicos adquiridos: hipoglucemia, hipocalcemia, hipernatremia, insuficiencia renal crónica.
  • Alcohol.
  • Tóxicos: plomo, mercurio, monóxido de carbono

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